“El intento de suicidio es un fuerte predictor de suicidio consumado. Se define como un acto autodirigido y no fatal, en el que alguien se hace daño a sí mismo con la intención de terminar con su vida, pero no muere como resultado de sus acciones. Así, quienes realizan este acto representan una población con un alto riesgo de morir por suicidio y cometer otros intentos”.
En Chile, lamentablemente, el suicidio es la primera causa de muerte para jóvenes de 20 a 24 años. (https://www.observatorioeconomico.cl/index.php/oe/article/view/517/527)
En nuestro país las personas temen hablar de suicidio porque piensan que tocar el tema con personas con algún diagnóstico asociado va a alimentar la idea de la persona quien lo sufre.
La verdad es que no. Este sesgo comunicacional ha provocado que no detectemos a tiempo la sintomatología y que las personas en silencio y sin redes de apoyo tomen la decisión de realizar este acto.
En Chile, hace algunos años atrás, comenzó a funcionar una línea de fono ayuda ante posibles ideaciones suicidas activas. De acuerdo eso, con un compañero de trabajo hicimos el ejercicio de llamar al número. Nos contestaron y la verdad no hubo una retroalimentación clara ni dirección pertinente con la persona afectada. Luego de un tiempo se hizo un reportaje en televisión abierta revelando que las personas que contestan ese teléfono no están necesariamente ligadas a la Psiquiatría o Psicología.
Esto nos da cuenta de la precariedad de el sistema de salud en el que vivimos y la poca relevancia que damos a la salud mental.
De acuerdo a esto tampoco preguntamos por protocolos existentes en los espacios de educación, salud, entretención, etc., y miramos con sorpresa las noticias en rrss sobre alumna de terapia ocupacional de la universidad de los andes, en dónde los espacios de prácticas clínicas se hacen insufribles.
También somos indiferentes ante noticias como alumnas de enfermería que se han suicidado en distintas universidades en Chile, o bien, la forma prepotente y peyorativa que tienen de tratar los/las médicos/cas a los/las estudiantes de medicina en los distintos campos clínicos a lo largo de todo Chile. O también nos provoca risa que en algunas universidades existan semanas que llevan (En forma no oficial) “Semana del anti-suicidio”.
Dentro de la Psicología existe un concepto acuñado por Overmier y Seligman que lleva por nombre “Desesperanza aprendida” que consiste en que después de mucho maltrato los seres humanos/as se rinden en intentar cambiar las situaciones porque piensan que el cambio no existe.
Esto es, un poco, lo que sucede en estas situaciones. NO hablamos de suicidio porque pensamos que nada podemos hacer para cambiar esta realidad.
No preguntamos y normalizamos el lenguaje que ayuda en gran medida a crear la realidad.
La invitación es, pregunte, hable, insista para provocar el cambio de paradigma silencioso de la enfermedad mental en nuestro país.
Por Susam Acuña Donoso. Psicóloga Clínica Educacional.

